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3:00am

Toma la elocuencia y tuércele el cuello

“Nostalgia de la Luz” es un film sobre la distancia entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares.
Nostalgía de la Luz, 2010, Patricio Guzmán

“Nostalgia de la Luz” es un film sobre la distancia entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares.

Nostalgía de la Luz, 2010, Patricio Guzmán

"Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son"
- Calderón de la Barca

Minificción

Pertenezco al género confesional. Soy un hombre que siempre busca confidente. Muchas veces a una persona que acabó de conocer le arrojo el tonelaje como un camión de volteo. Quiero morir sin que haya quedado oculta una sola de mis acciones. Entre sacerdotes de la infancia y médicos de la juventud, y amigos y amigas de todas las épocas, está mi vida hasta en lo más vergonzoso. Todavía me queda esta última camiseta… hasta el hueso, pues.

La última camiseta, Juan José Arreola

Para promover la producción de exposiciones Skinflicks, el dúo Lucas Blanco y Remi Weekes han creado su propia interpretación de la pintura Diana y Acteón de Tiziano. Tomado del poema épico Metamorfosis de Ovidio, en la que los testigos y el joven cazador Acteón se entrometen accidentalmente en el lugar de baño de Diana, diosa de la caza. Una colaboración única del Royal Ballet, poetas como Seamus Heaney y Wendy Cope, artistas contempóraneos como Conrad Shawcross y Mark Wallinger, en su conjunto reinventan el mito de Diana en una experiencia multifacética a través de las artes, “Metamorfosis: Tiziano 2012" se inspira en obras de Tiziano: Diana y Acteón, La muerte de Acteón y Diana y Calisto, que representan historias de poemas épicos de Ovidio.

Metamorphosis: Titian 2012, Tell No One

"El sueño de la razón produce monstruos"
- Francisco de Goya

Terra Tenebrosa es una banda Sueca formada por tres miembros que permanecen en el anonimato gracias a unas mascaras antropomórficas muy bizarras inspiradas en el teatro kabuki, cada uno de los integrantes se hace llamar The Cuckoo, Hibernal y Risperdal. Respecto a su música tocan algo parecido a un black/doom con sonidos industriales, The Tunnels es su primer material, un álbum lento pero a su vez desgarrador, con voces infrahumanas distorsionadas, pero sobre todo lo que le da carácter es el uso del noise como parte central de lo grotesco de las canciones. No es un disco digerible para los que están acostumbrados a riffs rápidos y ponchados con dobles bombos, ni siquiera suele ser muy melódico, más bien, es un disco sombrío en vías de la experimentación, a veces suele tornarse totalmente minimalista y atmosférico el asunto, con voces en segundo plano, susurros y gritos de fondo, que en el transcurso mismo se van contraponiendo en ciertos fragmentos de los temas más largos, hasta llegar a un punto donde se hace un conglomerado de diversas texturas, emociones y sonidos, sin miedo a dar riendas sueltas a la imaginación.
The Tunnels, 2011, Terra Tenebrosa

Terra Tenebrosa es una banda Sueca formada por tres miembros que permanecen en el anonimato gracias a unas mascaras antropomórficas muy bizarras inspiradas en el teatro kabuki, cada uno de los integrantes se hace llamar The Cuckoo, Hibernal y Risperdal. Respecto a su música tocan algo parecido a un black/doom con sonidos industriales, The Tunnels es su primer material, un álbum lento pero a su vez desgarrador, con voces infrahumanas distorsionadas, pero sobre todo lo que le da carácter es el uso del noise como parte central de lo grotesco de las canciones. No es un disco digerible para los que están acostumbrados a riffs rápidos y ponchados con dobles bombos, ni siquiera suele ser muy melódico, más bien, es un disco sombrío en vías de la experimentación, a veces suele tornarse totalmente minimalista y atmosférico el asunto, con voces en segundo plano, susurros y gritos de fondo, que en el transcurso mismo se van contraponiendo en ciertos fragmentos de los temas más largos, hasta llegar a un punto donde se hace un conglomerado de diversas texturas, emociones y sonidos, sin miedo a dar riendas sueltas a la imaginación.

The Tunnels, 2011, Terra Tenebrosa

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Conducta en los velorios, Julio Cortázar

Lalulula

Videos y documentales sobre arte contemporáneo

Caca de elefante

En lo que a mí se refiere, yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del arte hace exactamente treinta y siete años, en París, cuando un buen amigo, escultor cubano, harto de que las galerías se negaran a exponer las espléndidas maderas que yo le veía trabajar de sol a sol en su chambre de bonne, decidió que el camino más seguro hacia el éxito en materia de arte era llamar la atención. Y, dicho y hecho, produjo unas «esculturas» que consistían en pedazos de carne podrida, encerrados en cajas de vidrio, con moscas vivas revoloteando en torno. Unos parlantes aseguraban que el zumbido de las moscas resonara en todo el local como una amenaza terrífica. Triunfó, en efecto, pues hasta una estrella de la Radio-Televisión Francesa, Jean-Marie Drot, lo invitó a su programa.

La más inesperada y truculenta consecuencia de la evolución del arte moderno y la miríada de experimentos que lo nutren es que ya no existe criterio objetivo alguno que permita calificar o descalificar una obra de arte, ni situarla dentro de una jerarquía, posibilidad que se fue eclipsando a partir de la revolución cubista y desapareció del todo con la no figuración. En la actualidad todo puede ser arte y nada lo es, según el soberano capricho de los espectadores, elevados, en razón del naufragio de todos los patrones estéticos, al nivel de árbitros y jueces que antaño detentaban sólo ciertos críticos. El único criterio más o menos generalizado para las obras de arte en la actualidad no tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado por mafias de galeristas y marchands que de ninguna manera revela gustos y sensibilidades estéticas, sólo operaciones publicitarias, de relaciones públicas y en muchos casos simples atracos.

Hace más o menos un mes visité, por cuarta vez en mi vida (pero ésta será la última), la Bienal de Venecia. Estuve allí un par de horas, creo, y al salir advertí que a ni uno solo de todos los cuadros, esculturas y objetos que había visto, en la veintena de pabellones que recorrí, le hubiera abierto las puertas de mi casa. El espectáculo era tan aburrido, farsesco y desolador como la exposición de la Royal Academy, pero multiplicado por cien y con decenas de países representados en la patética mojiganga, donde, bajo la coartada de la modernidad, el experimento, la búsqueda de «nuevos medios de expresión», en verdad se documentaba la terrible orfandad de ideas, de cultura artística, de destreza artesanal, de autenticidad e integridad que caracteriza a buena parte del quehacer plástico en nuestros días.

La civilización del espectáculo, 2012, Vargas Llosa